
Evaluará si su caso se ajusta legalmente a un accidente laboral y las vías de reclamación que pueden abrirse, ya sean por prestaciones laborales, Seguridad Social, aseguradora o demanda civil, entre otras.
Recogerá y organizará pruebas relacionadas con el accidente, como partes de accidente, informes médicos, testigos, fotografías, videos, informes de prevención de riesgos, entre otros.
Analizará si, además del empleador, intervinieron otros sujetos, como empresas de subcontratación, fabricantes de máquinas, empresas de mantenimiento, conductores de vehículos u otros.
Si se detecta que un tercero ajeno al empleador contribuyó al daño, siendo comunes las máquinas defectuosas, los conductores imprudentes o el trabajo en el centro de otra empresa, planteará una demanda de responsabilidad civil separada de la compensación laboral.
Buscará reclamar conceptos que la compensación laboral no suele cubrir en su totalidad, como el 100% de los salarios futuros perdidos, el dolor y sufrimiento o ciertos daños morales, según la normativa aplicable.
Cuantificará los daños y calculará la indemnización, teniendo en cuenta los gastos médicos presentes y futuros, la pérdida de ingresos, las secuelas, las limitaciones para trabajar, los daños morales y las necesidades de rehabilitación.
Generará estrategias de negociación, utilizando informes periciales y normativas para respaldar una cifra de compensación justa y negociar con aseguradoras y abogados de la empresa o de terceros.
Protección de sus derechos: es un factor fundamental que defenderá sus derechos por accidente de trabajo, para que pueda presentar un reclamo por accidente laboral, interponer una demanda si su empleador no accede a una negociación o hay un tercero involucrado, y ejercer su derecho a compensación por accidente de trabajo.
Representación legal: son los encargados de realizar mediaciones, conciliaciones o juicios. También se encargarán de negociar acuerdos justos, incluyendo todos los daños económicos, como la pérdida de ingresos actuales y futuros, y los no económicos, como el dolor y el sufrimiento. Por lo tanto, se encargarán de gestionar las comunicaciones con el empleador, evitando errores que puedan debilitar su posición.
Aumentan las posibilidades de una compensación justa: los abogados especializados en lesiones laborales incluirán toda la documentación necesaria, como facturas médicas, pruebas de angustia emocional, pérdida del disfrute de la vida e incluso de la muerte, para que la compensación sea justa. Usualmente utilizan honorarios contingentes, que les brindan flexibilidad para contratar y pagar solo cuando se gane un caso o una demanda.


Notificación al empleador: un plazo esencial que debe cumplirse dentro de los 30 días siguientes al accidente. Algunas partes de Estados Unidos permiten una notificación de entre 5 y 90 días.
Reporte inicial: su empleador debe realizarlo en un máximo de 10 días para la aseguradora. La compañía de seguros realizará la investigación correspondiente, que suele durar entre 14 y 90 días.
Decisión inicial de la aseguradora: suele estar entre 14 y 90 días y debe esperar entre 3 y 7 días para optar por beneficios semanales.
Negociación: la fase de negociación de beneficios temporales o permanentes suele tardar entre 1 y 6 meses.
Audiencia: si su caso es negado, puede optar por una audiencia administrativa ante un juez o un jurado, lo cual suele tardar entre 30 y 90 días.
Juicio: dependiendo del caso, puede durar entre 6 y 18 meses; si hay apelaciones, se añaden otros 6 a 12 meses.
Acuerdo: para llegar a un acuerdo, se puede tomar entre 3 y 12 meses, aunque en casos complejos esos tiempos cambian, siendo entre 6 y 24 meses o mucho más.
Al momento de elegir un abogado de accidentes laborales, pueden surgir muchas dudas, por lo tanto, queremos brindarle las respuestas que necesita para poder seguir adelante en su caso.